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¿Cómo están? Nos volvemos a encontrar por aquí, la semana pasada sentí la necesidad de comunicarme por las redes, con un tema en particular, que no era solo pensando en la función de los ceremonialistas, sino por el contrario que pudiera ser útil, más en los momentos que vivimos, a todas las personas que necesitaran sentirse bien, cuidarse, ayudar y potenciarse. 

Fue por eso que decidí dedicar esa semana a tratar las habilidades sociales, esa que nos facilitan la relación con las personas, pero también que nos ayudan a sentirnos seguros y descubrir que podemos vivir en esa sensación de bienestar que nos hace falta. 

Podemos estar contentos con la vida que llevamos, y considerar que no tenemos nada que cambiar, pero si escarbando en nuestro interior encontramos algo que no nos hace sentir bien, siempre estamos a tiempo de modificarlo y sentirnos mejor. 

Es muy importante trabajar nuestra autoestima, eso hará no solo que nos veamos bien, sino que además nos sentiremos más valiosos, seguros de sí mismos, independientes y con la capacidad de que no nos afecten causas externas que no lo deberían hacer. Pero por otro lado no hay que olvidar a quien tenemos enfrente, no estaría bueno que al empoderarnos tantos hagamos sentir mal a otra persona. 

Es por eso que, si utilizamos un conjunto de estrategias de conducta de forma asertiva, podremos lograr situaciones sociales sanas que nos llevarán al éxito. 

Habilidades tales como saber escuchar, que no es lo mismo que oír, escuchar sería prestar atención a todo el contexto, dejar lo que estamos haciendo para mirar a la persona que nos habla, ver que nos trasmite su lenguaje no verbal además de sentir que nos dice. Es algo que actualmente tal vez por el apuro, otras veces la tecnología, no lo hacemos correctamente y es precisamente cuando se hace más necesario, para lograr empatizar con las personas y responder de forma adecuada y respetuosa. Eso por otro lado hace que esa persona se sienta valorada y que actúe de una manera recíproca, mejorando de ambos lados el tono de la conversación para que estas lleguen a un excelente fin. 

Pero existen otras habilidades sociales, que tal vez sean un poco más difíciles de utilizar, como saber disculparse a tiempo y no responsabilizar siempre a la otra persona, saber aceptar críticas, alagunas constructivas y otras sabiendo que no llegan desde la mejor intención, pero, vale la pena que modifiquen nuestro estado de ánimo… 

Nada tiene que lograr sacarnos de nuestro eje, modificar nuestra conducta, por supuesto que es muy importante saber decir no, cuando algo no nos deja conforme, consideramos que no es correcto o nos lastima, pero siempre sin ofender, marcando los límites con educación y hasta cortesía. 

Si en este momento de pandemia, en que todos estamos tan susceptibles, pudiéramos aplicarlas, podríamos hacer más fácil la convivencia, la comunicación, la negociación, lograr bienestar, en fin, sacar lo mejor de cada instancia, para que nos deje un crecimiento y por otro lado nos ayude a llevar una vida sana, con un sistema inmunológico fortalecido; sintiéndonos además motivados y felices. 

Tenemos la gran oportunidad de estar vivos, disfrutemos cada instante.